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martes, 4 de septiembre de 2012

¡ A la Desobediencia Civil !


El domingo en lo personal y durante la semana pasada en general, se han mencionado los ya conocidos acontecimientos de nuestro país, el insigne México, en donde se ha ratificado el regreso del Partido Retrograda Intolerante (PRI) al gobierno, se le han otorgado seis años más a una bandada de políticos y funcionarios “menores” con procederes punibles para llevar las riendas de un país en general caótico en cualquier gobierno. Seis años para administrar el dinero que se recauda de los que trabajamos para sustentar a nuestras familias, de los empresarios y de lo que la naturaleza de este país les otorga, petróleo, plata, etc. Así es, ellos lo van a administrar desde el ejecutivo con sus secretarías y demás entes gubernamentales, repartirán el dinero por medio de “políticas públicas”, de programas sociales, económicos, de infraestructura y obras, de sueldos, buscarán adaptar en leyes, desde el legislativo, lo más conveniente para el pueblo, incluidos los de a pie y los empresarios, los mexicanos pues. En teoría esto suena sencillo, administrar, gobernar un país, pero en cuanto a práctica se refiere, no lo es y menos cuando ese país tiene protagonistas complejos y egoístas como empresarios, partidos políticos, narco, sociedad civil y religiones. Así es el caldo de cultivo con el que se enfrentará el siguiente titular del ejecutivo.

México tiene al presidente que merece, un país, hablando en general y según estadísticas internacionales, corrupto, inculto, intolerante, tramposo, desinformado, violento, sin educación (nivel académico), adicto, religioso (místico), vaya, una fichita, qué puede esperar. Entienda el lector que naturalmente no me refiero al México (ciudadanos) que aun con todo en contra mantiene la búsqueda de abandonar lo mencionado. Esto es real, México ha caído en lo más bajo que una sociedad puede caer, tenemos guerrilla, una “narco” violentísimo, delincuencia rabiosa, corrupción inclemente, falta de cultura acentuada, niveles educativos de risa, adicciones crudas y despiadadas, religiones opiáceas y huecas, además de caciques (empresarios) desalmados en muchos sentidos. Si bien es cierto que contamos con muchas, muchas excepciones, también es cierto que no ha sido suficiente para abatir tan crueles estándares que ya alcanzamos.



En este precioso marco de nuestra realidad actual ya no se sabe para donde voltear, ya todas esas características  negativas se han convertido en un “sistema”, del cual es muy difícil salir ileso, para colmo se perpetra el regreso de un partido conocido por haber descuidado a esa sociedad y haber allanado el terreno para que ese “sistema” prevalezca aun; es cierto que el PRI no diseñó ese sistema, fue la sociedad, el PRI es un reflejo de ello, un engrane de ese sistema, engrane maestro, viejo y oxidado, un engrane que no terminará con el “sistema” por el contrario, lo eficienta, lo renueva, lo actualiza; pero claro está que el “sistema” no es privativo de un partido político, sector social o religión, todos están inmersos y seis años no son insuficientes para cambiarlo, de hecho la sensación de cambio comenzó con la salida del PRI del poder, pero este ha regresado y solo el tiempo y la historia podrá juzgar si para mal o para muy mal; en el mismo marco indicado, el bien o mal, líder de izquierdas, ícono de la inconformidad política, a veces extrema y poco funcional, Andrés Manuel López Obrador ha llamado a la “Desobediencia Civil”, lo que sea que esto signifique para él. Este llamado es sin duda uno más para su larga lista de acciones controversiales, estigmáticas, características de un líder obsoleto, pero al fin y al cabo líder,  naturalmente que lo que salga del ideario de AMLO va cargado de una fuerza marcadamente ambivalente, por un lado para el mexicano seguidor de este personaje, es un llamado natural para actuar izquierdosamente en contra del “sistema político” en marchas, protestas y solo dios sabe qué más, esto con el fin de crear una esfera de inconformidad y dar seguimiento a la ideología que ha creado; por otro lado y desde la perspectiva de la “opinocracia“ mediática, este llamado será el de un loco, mal perdedor a  crear el caos, cosa que no pocas personas creerán y se “casarán” con ese argumento gracias a los medios de comunicación que el “sistema” ha generado y con quienes desde su masificación ha tenido una  simbiosis por demás destructiva en México.


La Desobediencia Civil, un término escabroso de repente, simple y sencillo también, en su época algunos íconos de la historia contemporánea han apelado a tal concepto, mismos que en su tiempo seguramente fueron tildados de locos y malos perdedores, el reverendo Martin Luther King, Gandhi, Nelson Mandela, Malcom X, entre otros; no quiero decir que nuestro folclórico y malquerido AMLO sea un personaje de esta talla, aunque tampoco me arriesgo a decir lo contrario, la historia lo dirá, por lo pronto abordaré este, para mi tan inquietante concepto, Desobediencia Civil.


Se nos ha dicho y enseñado hasta el cansancio que la desobediencia es mala, pero ¿quién nos lo ha ensañado?, naturalmente lo ha hecho quien no quiere ser desobedecido, esto hace trascender  un acto de desobediencia en un hecho anti ético, según ese razonamiento. Yo difiero, creo que la desobediencia es una acto más complejo, más allá del principio moral de obediencia, es una especie de complemento evolutivo a esta, el desobedecer es una evidencia de que la “regla”, “instrucción” o “estatuto” ha quedado rebasada por un devenir exigente y adaptativo, así es, mis queridos lectores, según mis propias cavilaciones la desobediencia como tal da evidencia de que el “sistema” contiene algún error, algo que no anda bien. Este razonamiento se puede notar en los ejemplos antes mencionados de Desobediencia Civil, cuando un acto de racismo obligaba a los afroamericanos a no poder entrar a un restaurante “para blancos” o cuando rendir un tributo excesivo a una “corona” a kilómetros de distancia mantenía en la miseria a un pueblo.

Desobedecer implica dudar, meditar, analizar, generar ideas e innovaciones, romper paradigmas, no solo un hecho de rebeldía o anarquía, los resultados saltan a la vista, actualmente la Desobediencia se ha sofisticado ha evolucionado de actos violentos como las revoluciones del siglo pasado para enmarcarse dentro de los derechos humanos y la mejora constante de la democracia, por lo que un llamado a la Desobediencia Civil no es un acto de locura, ni un catalizador de los ánimos post electorales actuales, es una vía para salir del letargo y del dominio del “sistema” antes mencionado. Sabemos que no todo lo que brilla es oro, AMLO tendrá su muy particular concepto de Desobediencia Civil, tendrá proyectado su método y su objetivo al llevarla a cabo, por lo que en este caso mi recomendación es oírlo, analizarlo, y tomar lo que acomode a nuestra realidad individual, es natural que quienes no estamos conformados con este México bizarro, quienes no queremos seguir en un país violento y corrupto, quienes no estamos dispuestos a quedarnos aletargados y al margen de la realidad, levantemos el oído y la expectativa y emular ese llamado, responder desde nuestra
posición.


Pero a qué desobedecer, a quién, el futuro titular del ejecutivo, el tristemente célebre Peña Nieto es solo una persona, un icono del “sistema”, una marioneta del “sistema”, claro que representa un proceso de elecciones lleno de anomalías y claro que representa al partido político que administró mal al país durante muchos años, pero no es a él, creo yo, a quien debemos desobedecer, es al “sistema”, Desobedecer a ser corruptos, Desobedecer a ser tramposos, Desobedecer a ser flojos, Desobedecer a ser machistas, Desobedecer a delinquir, Desobedecer a ser violentos, Desobedecer a ser agachones, Desobedecer a la piratería (producir, vender, comprar), Desobedecer al narco (producir, vender, comprar, consumir), Desobedecer a discriminar, Desobedecer a ser religiosos irracionales, Desobedecer a no informarse, Desobedecer a no interesarse en la Patria (Civismo más que política), Desobedecer a no leer, a no estudiar, a no emprender, a no ayudar a quien se pueda, a no progresar y ser un foco de desarrollo y progreso. El “sistema” es el primer interesado en tener “fieles” obedientes y mantiene un armamento probado para que así sea. Difícil tarea esta de desobedecer.

Desde una interpretación personal al griego del Nuevo Testamento, Jesucristo dijo:

La estabilidad de un sistema funcional es puesta a prueba desde hace tiempo y solo los que se empeñan en forzar la creación de este sistema, lo obtienen.

Yo sé que se necesita un mínimo de conciencia cívica, política y patriótica, para buscar la mejora de nuestro entorno, incluso necesitamos a alguien que nos impulse, nosotros los mexicanos aun no tenemos a ese alguien, dudo que AMLO lo sea, el solo es una manifestación del sector que está en contra del “sistema”, pero busquemos dentro de nosotros y si encontramos al mexicano “sistematizado” obliguémoslo, forcémoslo a dejar de profanar con su planta este suelo que ya merece un resurgimiento y transmitamos la posibilidad de un sistema funcional para México.


lunes, 11 de junio de 2012

Usted disculpe.




Una crítica de lo que no se debe criticar.


Ayer me comentó un amigo acerca de una “noticia” que publicó Reforma en la que se hacía la referencia que, citando el titulo de la nota, “Cristianos limpian de brujería a Vázquez Mota”. De entrada para quien esto escribe, le pareció risible, después interesante y hoy que leo el correo que me envió Rafa con la información, preocupante.

Las personas, el pueblo, la prole, de verdad los que pisamos el suelo, estamos lejos, muy lejos de lo que arriba, puedan pensar, entender y determinar de un simple razonamiento lógico, el que éste sea, ¡cuánto más aún de un pensamiento o razonamiento complejo!; cuando digo “lo que arriba” me refiero a  gobernantes, políticos, eclesiásticos y quién logre meterse en la larga lista.

JVM con los personajes en cuestión.
Así es, en la noticia que resumo brevemente en “El intento de crónica de un reportero o periodista referente a un evento de la candidata del PAN a la Presidencia en el que se reunió con gente de cierta religión”, así “nomás”, así lo resumo pues regresando a lo risible y una vez leyendo la “nota” no puedo sino pensar en el gran tema que tiene a los mexicanos aun con su gran capacidad de Espiritualidad Funcional en la “confusión sistémica”, en efecto, la misma nota por sí misma es una muestra de “confusión”, de no saber “aterrizar” en las palabras lo que se está percibiendo de la realidad, hay ciencias complejas que nos ayudan a ello, pero no, en este caso se vierte en palabras la corta perspectiva de un testigo en su limitado lenguaje y/o uso del español. Aquí paso a lo preocupante.

Las personas que atestiguan los hechos, las personas que tienen acceso a un auditorio amplio, desde los que tienen lectores en un periódico hasta los televidentes de las actualmente increpadas empresas televisoras, estás personas históricamente han definido el rumbo del pensamiento y de la formación de las masas. Si a esto aunamos la conveniencia de los dirigentes políticos, los militares, los religiosos, encontramos lo también históricamente criticable, “Pan y Circo para el pueblo”.

Cabe aquí narrar brevemente mi primer acercamiento con lo religioso y lo haré desde un intento pueril, pues dicho acercamiento fue en mi infancia, un niño de 6 o 7 años narrando desde su perspectiva y su español con un poco de drama para que sea entendible. La misa.

“Entramos a la casa de dios, al parecer algo malo había sucedido por que todos estaban serios y callados, tal vez los habían regañado por hacer travesuras, se oyó una campanita de helados, salió un señor barbón como el de la familia Robinson, mi mamá me dijo que me estuviera quieto, me dio un poco de miedo ver tantos señores con alas, lanzas y espadas en las paredes de la iglesia. El señor Robinson llevaba puesta una capa como la de “Huracán Ramírez” pero era verde, levantó sus manos y habló sin parar como tres horas, durante los cuales la abuelita de caperucita roja me volteaba a ver de cuando en cuando, para mirarme con ojos de embrujo maligno, su cara tenía muchas arrugas y también me dio miedo. Creo que el señor Robinson daba una clase de algo, repetía mucho la palabra amén, la cual mi madre me exigía que repitiera pero lo hacía muy a destiempo, lo que hacía que la abuelita de caperucita me volviera a mirar feo. La cuarta o quinta vez que me hinqué yo preferí quedarme en el suelo pero la viejecita maligna me dijo con una voz horrible y en secreto “levántate niño, dios se va a enojar contigo”. ¡No puede ser! Dios estaba ahí en no sé dónde y se iba a enojar, entré en pánico porque generalmente cuando alguien se enojaba conmigo termino en mi habitación regañado. Antes del final se escuchó otra vez la campanita de los helados y se hizo una fila como la de “la conasupo”, era para ir a comer una oblea de esas que se pegan en el paladar, mi mamá me dijo que esperara en mi lugar y eso me llenó de terror, dios andaba por ahí y estaba enojado conmigo por ser un niño atolondrado. Por fin todo terminó cuando les dio comezón en la cara a todos y se rascaban, eso creí pero mi mamá me enseñó a persignarme y me dijo que era para que dios me cuidara, yo no quise decirle que él (dios) estaba enojado conmigo”.

Si un desconocedor del rito de una misa tomara por cierta mi narración, tendría una idea parcial y muy específica de ella, y si este “alguien hipotético” tuviera un poder político y militar suficiente para implantar en un población determinada esta “idea” de la misa, la situación sería realmente surrealista. Esto es, ejemplificado burdamente, lo que le ha sucedido a los “mexicanos de a pie”. El artículo, noticia o lo que sea que haya sido lo escrito en Reforma acerca de que los cristianos limpiaron de brujería a la candidata, es un ejemplo de falta de responsabilidad, como lo es la misa misma, basada en una interpretación “al aire” y sesgada; me refiero a que aún si mi narración de la misa fuese con un lenguaje más elaborado y con una opinión más realista, aunque lo contase perfectamente como es y como lo establece el Catolicismo, ¿qué me asegura que el rito de la misa es correcto?



Dejando por lo pronto la “misa” en paz y la “limpia que le dieron a Josefina Vázquez Mota” también, centrémonos en el tema de la interpretación. Sin duda las personas “somos lo que vivimos, lo que vemos, lo que comemos y demás”, pero hay que añadirle o más bien complementar y completar “Somos lo que interpretamos”, definitivamente tenemos, en el mejor de los casos 5 sentidos, por los que se introduce información a nuestro cerebro, información simple que clasificamos y almacenamos para después reflexionar sobre ella y darle la complejidad que como seres pensantes estamos capacitados para ello. En seguida de los 5 sentidos, hemos sido formados dentro un núcleo familiar-social por el cual clasificamos la información, esto es que desde la información previamente ingresada a nuestro cerebro interpretamos la información nueva que ingresa, suena sencillo y en realidad lo es, pero este proceso diseña nuestra personalidad y a niveles más sociales, las religiones, las ideologías y los derivados de estás.

Interpretar tiene su ciencia, en el terreno de lo espiritual interpretar es literalmente una ciencia, ocupándonos del Cristianismo, llámese Catolicismo Romano, Protestantismo y/o sus derivaciones, tenemos que la creencia, la fe, está basada históricamente en los registros de la vida de Cristo y de sus seguidores originales, los discípulos que poco después fueron llamados cristianos; dichos registros fueron compilados en la Biblia. Esta rama de la ciencia a la que me refiero es la Hermenéutica, que se dedica a interpretar textos antiguos aplicando métodos objetivos y comprobables. Ya en el siglo XVI y producto de un oscurantismo y absolutismo religioso ejercido por el Catolicismo Romano, Martín Lutero y muchos otros intérpretes de los textos bíblicos impulsaron una Reforma al Cristianismo, investigando y aplicando nuevas perspectivas a la práctica espiritual y religiosa de entonces, esto se convirtió en un movimiento mundial e histórico que permitió al mundo obtener una perspectiva más objetiva en cuanto a prácticas espirituales que a su vez se tradujeron en prácticas sociales generadoras de estabilidad también social, no sin desencadenar naturalmente la persecución por los círculos de poder, político, militar y religioso que generalmente estaban en la potestad de un pequeño grupo de personas y que ejercían su influencia de opresión basados en dogmas convenientemente aplicados para mantener su porción de poder, porción de poder que incluía el destino del humano “de a pie”.

No hay mucha diferencia del oscurantismo que ejerció el Catolicismo Romano para subyugar a los territorios y personas conquistadas en el mundo occidental, con la realidad actual. Por el contrario, se han multiplicado los “poderes fácticos” a los que les es conveniente la “sedación dogmática” en cuanto a espiritualidad se refiere. En México con nuestro 92% de Católicos que practican una religión sincretista de los cuales la mayoría no tienen idea, por el cuento que les han contado, de la gran perspectiva que se les pudiera abrir si responsablemente ingresaran al terreno de la lectura, del acercamiento a una Espiritualidad Funcional basada en la razón y también en la fe, pues erróneamente y tradicionalmente se cree que estás dos están peleadas y por el contrario, se complementan; de la misma situación no están exentos los Cristianos Protestantes (evangélicos o de cualquier denominación) quienes por tradición y convicción deberían imponer vanguardia en la captación de la atención, en la interpretación y en la difusión de los valores Cristianos contenidos en la Biblia y valores que no solo se quedan en el terreno de lo puramente espiritual, sino que trascienden como el hombre del que fueron tomados, Cristo, al ámbito de lo que a personalidad, familia, sociedad y a gobierno se refiere.

Lo que vivió la Candidata a la Presidencia del partido “Católico por excelencia” fue un acto de dogmatismo, influido por la política y los compadrazgos, por el protagonismo sectario, un evento en el que no fueron los cristianos, ni los representantes del Cristianismo Protestante, sino unos casa recompensas pseudo-religiosos quienes ofrendaron “espiritualidad” a su campaña; a quien esté interesado en el tema solo le es necesario “googlear” los nombres que en el artículo aparecen para tener una mayor idea de lo aquí comentado y que al periodista que documentó el hecho lo han vacunado (y a los que leyeron “la nota” desde su perspectiva también) contra un Cristianismo más apegado a la Biblia y a una Espiritualidad Funcional. Este último párrafo es una “interpretación” del comentario de mi amigo Rafael Avilés al que le doy el crédito esperando no haberlo “mal interpretado” y haberme hecho acreedor a “Una crítica de lo que no se debe criticar”.

Por último les dejo un video de una organización que ha causado “ruido” dentro de las esferas Católicas de poder, pues aunque con una interpretación limitada a su marco tradicionalista, han hecho frente a mi parecer histórico en nuestro país, a una iglesia fría apartada de la Espiritualidad Funcional y muy lejana de los valores cristianos y del sentido común, ellas son “Católicas por el Derecho a Decidir” con el primero de su serie de videos “Catolicadas”. Para la reflexión. ¡Y por cierto los Protestantes, ya no protestan!






jueves, 7 de junio de 2012

México hacía una revolución de la Espiritualidad Funcional.

Ayer en el programa televisivo “Tercer Grado” el Candidato a la Presidencia de la República Mexicana, Andrés Manuel López Obrador, quién ha aceptado su cristianismo (no católico) públicamente y en cadena nacional, mencionó un tema que pocos en su posición se han resuelto a mencionar, lo religioso como medio para ayudar al Estado a regresar a los valores positivos y éticos que necesita una sociedad para equilibrar la balanza de la violencia y la negatividad que por naturaleza caracteriza a una sociedad poco apegada a una espiritualidad funcional. En cuanto a este tema tenemos lo siguiente.

México desde los asentamientos prehispánicos, ha sido rico en pensamiento religioso, de características místicas en cierta parte de su historia y dogmática en la mayoría de ella, el misticismo de las “religiones” prehispánicas las llevó a una espiritualidad religiosa obtenida de lo empíricamente natural, las deidades atribuidas a la Naturaleza, dioses de la lluvia, de la tierra, del maíz, hasta lo empíricamente conveniente para someter política y militarmente al grueso de las poblaciones. Esta forma de experimentar la espiritualidad religiosa logró forjar las características de un pueblo o pueblos primitivos interactuando en un marco político, religioso por antonomasia. Al comparar los valores en los que se fundamentaron estas manifestaciones de Espiritualidad Religiosa con los actuales valores, ya no religiosos sino del sentido común, observamos grandes contrastes, el valor de la vida y la dignidad, el valor del diálogo y la tolerancia, entre muchos otros. 

Al dar paso, durante la Conquista y la Época Colonial a un Catolicismo riguroso, hermético, inquisitivo, beligerante y sincretista, México (La Nueva España), la sociedad mexicana en su mayoría y principalmente en los grandes asentamientos demográficos, se tornó a una Espiritualidad Religiosa con características litúrgicas y con antecedentes místicos, utilizando una “Limpieza Étnica” de proporciones holocausticas. El sincretismo religioso que ha caracterizado a la Política Católico Romana, le dio al país una identidad más o menos cohesionada y concentrada en liturgias sustitutivas a la creación y promoción de valores de lo “Cristiano”. Durante la Colonia, es característico el desprecio de los conquistadores por los conquistados, la explotación humana y de recursos naturales, la esclavitud, la represión intelectual y científica, un oscurantismo como el que se había vivido en los viejos continentes también provocado por el Catolicismo Romano y su política de “Religión única y verdadera”. Es extensivo el marco social creado por el Catolicismo en los lugares que ha sido impuesto, aquí en México y durante la Época Colonial desembocó en una inestabilidad e inconformidad que provocó la Revolución de Independencia, la cual tendría sus características religiosas también. De igual manera que en la “religiosidad mística prehispánica”, no se logró infundir a la sociedad de una identidad Espiritual Funcional, pues también obedeció a fines puramente políticos, militares y de carácter afín al los gobernantes, en este caso la Corona Española y al Vaticano. De nuevo los valores universales positivos para el ser humano quedan de lado y la Religión es un brazo coercitivo del Estado. Los pensamientos y doctrinas Protestantes que desencadenó la Reforma de Lutero y los subsecuentes a él llegaban a cuentagotas al país sin generar un eco de mayores dimensiones.



Es indispensable destacar que durante las épocas mencionadas, el México Prehispánico y el México Colonial (La Nueva España) hubo acercamientos a una Espiritualidad Funcional solo que con rasgos asistencialistas y paliativos, como destellos en el oscurantismo imperante, como brotes de primavera en un oscuro invierno desértico que mantenía a la Nación en un letargo Espiritual.

Hasta aquí tenemos a un México de Espiritualidad mística y litúrgica, sedado por la misma; la Revolución de Independencia homogeniza un sentir social precario, el cual sucumbe en lo espiritual al régimen litúrgico del Catolicismo Romano. El México Independiente se preocupa más por mantener la Paz Social irónicamente con acciones militares, se preocupa más por generar un Estado Político alejado de la Corona Española, pero que arrastra en lo religioso los casi cuatrocientos años del Oscurantismo Colonial para mutar en el Oscurantismo del México Independiente. Es en la figura de Benito Juárez y en las Leyes de Reforma en donde se aborda y se puntualiza a la religión en este caso la Católico Romana como responsable de ejercer un monopolio totalitario en la espiritualidad del país y en donde se inicia una conciencia del Derecho que tiene México a creer en lo que mejor le parezca, aunque este razonamiento per se  no se concentra en generar una Espiritualidad Funcional en el pueblo mexicano. En esta época se gestaba en Europa la reflexión de acusar a la Religión como “la droga de los pueblos”, que lleva razón en el sentido de lo absurdas que son las prácticas litúrgicas y místicas fundadas sobre dogmas que han lesionado de muerte a la sociedad mundial y que crean un efecto sedante en la conciencia espiritual del pueblo.

Llegada La lustración, esta se postula como el otro extremo de las alternativas espirituales, apela a la espiritualidad intelectual de la sociedad y de los pensadores, se convierte en una posibilidad real de acercamiento a los valores superiores del ser humano (Humanismo). En México se entiende y se pretende la aplicación en las esferas teóricas, en el progreso que el Estado proyecta para la sociedad pero que se pierde al intentar ingresar al grueso de una población que mantiene un trance litúrgico y místico de su cosmovisión.


Ya durante el Porfiriato se manifiesta un desdén por lo Religioso, una justificada reticencia por lo Espiritual, no precisamente por Don Porfirio quien manipula y usa a la Iglesia Católica, pero si para los pensadores que desde su perspectiva la Iglesia solo ha servido para mantener al pueblo bajo los efectos sedantes de su encanto paliativo. La Revolución Mexicana como válvula de escape en la sociedad, no de toda la población, trae consigo una ambivalencia notable en lo espiritual, seculariza las instituciones pero no el corazón de los mexicanos, que tradicionalmente pondera su religión como una identidad, con reminiscencias del pasado prehispánico pero con el característico hermetismo del Catolicismo Romano. El gobierno es laico y hasta cierto grado anti religioso, pero el pueblo es místico, tradicional y litúrgico. Para entonces el mexicano se ha convertido en un ser altamente influenciable, manipulable sistémico, de personalidad pobre y cultura ausente, resaltando que me refiero al pueblo en general, pues los pensadores, los artistas, los políticos son excepciones no siempre positivas para la generación de una Espiritualidad Funcional.

La Revolución Industrial y la Revolución Tecnológica principalmente en los medios de comunicación, nos abrió a los mexicanos la ventana a la modernidad, para bien y para mal en cuanto a Espiritualidad Funcional se refiere, los censos oficiales siguen arrojando un Catolicismo predominante aunque este se vive diferente en las regiones del país, expliquemos el sincretismo como una amalgama entre las costumbres autóctonas locales y la doctrina cristiana del Catolicismo, obteniendo como resultado una Religión que se adapta a las condiciones y que esto conviene para los fines de la Iglesia Católico Romana, que no siempre se traduce en la generación de los valores ya mencionados y que deben ser inherentes al Cristianismo original.

Ya en el México contemporáneo el panorama espiritual no es muy alentador, es verdad que se ejercen más los derechos de libre creencia, pero los objetivos de las distintas religiones no son muy claros y nada contundentes en cuanto a la generación de valores que ayuden a la sociedad a transformarse y mejorar. En general el mexicano es perezoso para leer y queda indefenso para creer en el cuento que le quieran contar, es místico y por esto queda limitado al terreno de las sensaciones y las experiencias metafísicas, también el mexicano es tradicionalista y repite el “legado” de repeticiones incoherentes aprendidas sin reflexionar en ellas, además de ser litúrgico y encuadrar lo espiritual a meras acciones pseudo-solemnes que según él lo hacen “espiritual”; en el mejor de los casos, el mexicano, se documenta superficialmente para buscar su conveniencia dentro de alguna Religión o variante Religiosa, un ejemplo claro son las deidades a manera de “santos” que ha inventado y reinventado para “adorar” como la “Santa Muerte”, “San Juditas Tadeo”, el “Santo Niño Futbolero” y otras manifestaciones fetichistas como “El agua del Río Jordán”, el “Aceite de la Unción” entre muchas, muchas otras, esto produce un círculo vicioso en el que la Espiritualidad Funcional sigue ausente.

Para una Espiritualidad Funcional se necesita una revolución en el pensamiento del mexicano, tarea nada fácil de conceptualizar y todavía más difícil de llevar a la práctica. El mexicano se ha conformado a un Estado paternalista y a una Iglesia tradicionalista y dogmática, aquí pongo de manifiesto que me he enfocado al Catolicismo Romano como la Religión Mayoritaria según los censos de población registrados desde 1895. Tenemos por un lado a un Estado fallido que se reinventa llevando a cabo las mismas acciones y que da los mismos resultados, por otro lado tenemos una Iglesia fallida que de igual manera perpetuando sus prácticas y procederes los resultados en el tema de promoción de valores son mínimos, casi nulos. El resultado, una sociedad viciada sin una identidad Espiritual Funcional dentro del Cristianismo, llámese Catolicismo Romano, Protestante Evangélico u otra.

Si bien es cierto que Andrés Manuel López Obrador es el único que ha planteado el tema aquí mencionado, también es cierto que quien sea elegido como Presidente de la República no debe dejar pasar la oportunidad de hacer un llamado de ayuda a las religiones de nuestro país para contribuir a la transformación de la sociedad. El pueblo a gobernar es el mismo, esperemos que los dirigentes, de cualquier nivel, de las religiones se planteen asumir su responsabilidad histórica y poner cartas en el asunto para Reformarse y emprender un camino que lleve a México hacía una revolución de la Espiritualidad Funcional.