viernes, 23 de enero de 2015

Cuéntame una de superhéroes


Bernardo Fernández
Bajo la máscara
México, Almadía, 2013




No soy fan de ningún cómic, los superhéroes no me atraen ni con imán, lo más seguro es que yo no sea un bicho raro en mi generación, sé de cierto que hay mucha gente a la que eso de los cómics y superhéroes no les parece atractivo para invertir su ocio. Adoro las artes plásticas, el diseño, la pintura, la escultura, me encanta la literatura, me fascina la música, pero desde el año pasado me ha intrigado un género literario casi sui géneris intitulado “Novela Gráfica” y que — yo creo que— no es otra cosa más que cómics para treintones irredentos como su servilletero.

   En mayo del año pasado, Bernardo Fernández, BEF, presentó su libro Bajo la máscara en el programa de revista cultural transmitido por el canal 4, Final de Partida. Al principio pensé que solo se trataba de un invitado más producto de lo ecléctico del programa, debo reconocer que al principio y gracias a mi animadversión por los cómics solo continué mirando el programa por la prosopopeya y la petulancia al alegar de Nicolás Alvarado, dos elementos llamaron mi atención, un robot gigante destruyendo Santa Fe y la portada del libro de BEF.

   Bajo la máscara llegó a mis manos a la semana siguiente, pero eso de no haber comprado un regalo para mi carnal Carlos en el día de su cumpleaños, hizo que así como llegó a mi librero también se fuera. El sábado pasado vi una bolsa en mi casa con tres libros dentro, uno de ellos era Bajo la máscara, me senté para ojearlo y de inmediato captó mi atención, en dos minutos comencé a reír con sus personajes y logró meterme a su historia. Para el miércoles pasado terminé de leerlo y me dejó un especial sabor de boca, un chilango talentoso nos regaló, a mi treintañera generación equis y a mí, una obra fenomenal, bien narrada, qué digo bien, genial y creativa, esta suculenta novela gráfica o “cómic para geeks de closet” es definitivamente una obra para que la lea todo chilango, las ilustraciones — las cuales no son muchas — corrieron a cargo del también talentoso Patricio Betteo.

   Situada en una Ciudad de México “paralela”, dos adolescentes con todo lo que eso significa, en los que más de uno se reflejará, combaten el crimen al tiempo que responden a sus hormonas y se adentran en el nuevo mundo que es para ellos eso de ser superhéroes, la historia es breve, bien llevaba y con buen ritmo, hay amor, música y esas reminiscencias agradables de un pasado cercano y que fue “glorioso”, siempre ganan los buenos. Bajo la máscara es una obra exquisita, su narrativa es buena si tienen chance de adquirirla y leerla no lo duden un segundo.



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