martes, 1 de febrero de 2011

Explorando la Prédica

Antes que nada quiero que quede muy, muy claro que este segmento NO ES categóricamente y de ninguna manera, una CRÍTICA, ni un comentario de la predicación de la congregación a la que asisto, es más bien una profunda REFLEXIÓN PERSONAL, de los temas o conceptos en los que he pensado durante la semana y que algunos los contuvo dicha prédica o no.

La Predicación.

El termino cristiano predicación se acuño desde tiempos del nuevo testamento, κήρυγμα (Gr. Kerigma) es uno de ellos aunque en esos tiempos Logos era también utilizado como “Comunicar” o “Divulgar” el hacer uso de la razón por medio de la palabra, ya en el sentido cristiano se obtuvo una connotación de transmitir un mensaje de las cosas de Dios que no son sencillas o de uso común. La predicación y la reunión cristiana durante la historia del cristianismo era, según Eusebio en su Historia Eclesiástica, sin una liturgia (ceremonia o culto) definida aún, era más bien una reunión familiar, “Ágape”, en donde había participación de todos los asistentes, fue la institucionalización de la iglesia (al Catolicismo Romano) en donde se estableció un rito y ya con las cismas históricas cada sector religioso determinó su propia liturgia. Con la Reforma se manifestaron cambios de fondo en la liturgia cristiana pero se mantuvo la idea de un orden en las reuniones de creyentes, en la actualidad la liturgia pentecostal se basa en canciones dirigidas a Dios, en la predicación que un miembro, generalmente el Pastor o alguien designado por él, entre otros elementos de la reunión cristiana. Bueno fuera regresar a la forma primigenia de los Ágapes tomando nuevos elementos como las herramientas que nos ofrecen la historia y los nuevos métodos de enseñanza, solo que predomina el dogma y el tradicionalismo que en mi opinión es un agente de estancamiento práctico en la misión que dejó Jesucristo.


Explorando la Prédica.

Los conceptos que el cristianismo maneja son realmente complicados de explicar, el uso tradicional de palabras como: Pecado, arrepentimiento, condenación, entre muchos, muchos otros son de cuidado, nuestra sociedad occidental actual está llena de subjetividades en cuanto a estos términos y los usos que se les puede dar.

Me llama la atención el manejo de la palabra Pecado, en el hebreo bíblico existen por lo menos 8 palabras para denominar pecado y otras tantas que se puede interpretar por el contexto. De las palabras que el Antiguo Testamento usa en todos los casos sugiere “error, maldad y ofensa”, en uno de ellos es de resaltar su raíz “nada” contextualizando una acción sin valor. Ya en el Nuevo Testamento y con miles de años de tradición y uso de estas palabras vienen a resaltar μαρτία (gr. Jamartía) que literalmente es “errar en el blanco”, término que también implica interpretación del contexto en el que se usa pero que siempre implica una ofensa a Dios. En conclusión creo que el término pecado es sin duda no solo una acción, como robar, mentir o matar, pues el contexto bíblico también denuncia la omisión de “hacer” como pecado, entonces pecado habla de más allá de las acciones e incluso de las omisiones, pero que concepto se puede ensamblar más a “hacer y no hacer” sumado con el concepto “ofensa”, veamos, “dar una manzana” a alguien es una simple acción, pero que tal darle una manzana a la maestra para que me ponga buen nota, “no dar una manzana” una simple omisión, pero no dar un manzana a la viejecita que tirada en el piso te la pide para comer ese día. En ambos casos implica ofensa a la ética cristiana y bíblica, entonces podemos determinar que pecado es la incertidumbre ética de la moral que se ha aceptado por correcta, en este caso la bíblica cristiana. Esta incertidumbre te lleva a divagar entre la conducta y la moral, provocando constante pecado. En otras palabras, el pecado es un producto de falta de convicción (incertidumbre) de lo que se ha tenido por cierto moralmente, ejemplo, el cristiano que ha aceptado la moral bíblica como cierta y que mantiene una conducta no congruente con esa moral (anti ética) por mínima que sea su acción u omisión está cometiendo pecado, pero la mejor noticia es que Jesucristo no predicó nunca la erradicación del pecado pues Él en si mismo llevó los pecados de quien tiene acceso a ello, sino más bien procuró transmitir la convicción de que al seguirle el pecado (como incertidumbre moral) iría desapareciendo del individuo. Luego entonces, para los cristianos o los que estén interesados, creo que no debemos preocuparnos por las acciones u omisiones en sí mismas, ya son perdonadas, sino más bien por lo que las está produciendo y por lo que ellas mismas están produciendo alrededor nuestro.

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